Tapalpa, Jalisco: tierra de colores en la Sierra
A poco más de dos horas de Guadalajara, entre montañas cubiertas de pinos y encinos, se encuentra Tapalpa, uno de los Pueblos Mágicos más encantadores de Jalisco. Su nombre proviene del náhuatl Tlapálpan, que significa “tierra de colores”, y describe perfectamente el paisaje que rodea a este destino: montañas verdes, calles empedradas, techos rojos y un cielo que siempre parece más azul que en ningún otro lugar.
Encanto serrano
Tapalpa conserva la esencia de un pueblo de montaña. Sus calles empedradas, casas blancas con techos de teja y fachadas llenas de flores invitan a caminar sin prisa, a detenerse en sus portales para tomar café de olla o a disfrutar de un ponche artesanal. La vida aquí transcurre entre el sonido de las campanas de la iglesia y el aroma a leña que flota en el aire.
Qué ver y qué hacer
El centro histórico es el punto de partida ideal. Allí se encuentran los templos de San Antonio, uno de piedra y otro de ladrillo rojo, que contrastan bellamente con el paisaje. Muy cerca están las ruinas de la primera fábrica de papel de América Latina, un sitio que hoy guarda la historia del emprendimiento y la innovación jalisciense del siglo XIX.
Para los amantes de la naturaleza, Tapalpa ofrece escenarios espectaculares. El Salto del Nogal, con sus más de cien metros de caída, es la cascada más alta del estado y un espectáculo que vale la caminata. Otro imperdible es el Valle de los Enigmas, mejor conocido como “Las Piedrotas”, donde enormes formaciones rocosas emergen en medio del campo creando un paisaje casi místico, ideal para la fotografía, el senderismo o simplemente para respirar aire puro.
También se pueden realizar actividades como cabalgatas, paseos en cuatrimoto, recorridos en bicicleta o canopy entre los árboles. En los alrededores abundan cabañas, hoteles boutique y pequeños restaurantes donde el tiempo parece detenerse.
Sabor a montaña
La gastronomía tapalpense es otro de sus grandes atractivos. El borrego al pastor, preparado con naranja agria y cocido a las brasas, es el platillo más famoso del lugar. También destacan las enchiladas tapalpenses, los tamales de acelga y las jericallas caseras. Todo sabe mejor acompañado de un ponche de granada o de zarzamora, típico de la región.
Fiestas y tradiciones
Tapalpa celebra sus fiestas patronales en honor a la Virgen de las Mercedes en septiembre, y las calles se llenan de música, colores y procesiones. En diciembre, la devoción a la Virgen de Guadalupe transforma el pueblo con luminarias y rezos. Durante todo el año, los fines de semana se respira un ambiente festivo con música de mariachi, artesanías y productos locales.
Consejos para el viajero
- Cómo llegar: Tapalpa se encuentra a 132 km de Guadalajara, aproximadamente a 2 horas y media por carretera.
- Clima: Su altitud de más de 2,000 metros garantiza un clima fresco la mayor parte del año, por lo que conviene llevar chamarra o suéter.
- Mejor época: Entre noviembre y mayo, cuando los días son soleados y las noches frías.
- Duración ideal: Un fin de semana basta para enamorarse del lugar, aunque muchos viajeros deciden quedarse más días para desconectarse por completo.
Un refugio para el alma
Tapalpa es un destino que invita a detener el tiempo. Su combinación de historia, naturaleza y hospitalidad lo convierte en un refugio perfecto para quienes buscan reconectar con lo esencial: el silencio del bosque, el calor de una fogata y la calma de un pueblo donde todos se saludan al pasar.
Visitar Tapalpa es recordar que la magia de Jalisco no solo está en sus grandes ciudades, sino también en sus pequeños pueblos de montaña donde la vida se disfruta sin prisa y con el corazón abierto.

